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Bitácora
de viaje "Proyecto-Aventura Vuelta al Ecuador"
Fueron
19 días de viaje, durante los que visité unos 14
lugares (Guayaquil - Monteverde - Libertador Bolívar - Montañita
- Olón - Puerto Rico - Puerto López - Manta
- Zaruma - Loja - Vilcabamba - Sígsig - Cuenca
- Riobamba - Guano - Quito), recorrí una distancia de casi
1800 Km. ...
Salí
de Quito el 13 de Noviembre de 2006 (retorné el 3 de Enero
de 2007, por lo que estuve ausente un total de 50 días,
todo un record personal...); inicialmente estuve 14 días
en Guayaquil, la "perla del Pacífico", con mi
familia.
Mi recorrido empezó "oficialmente" el lunes 27 de Noviembre
de 2006 (al día siguiente de la segunda vuelta de las elecciones
presidenciales de ése año), a la una de la tarde, cuando
tomé un bus con destino a Montañita, lugar donde
llegué tras un viaje súper rápido en un excelente
carretero. El pueblo de Montañita, punto reconocido a nivel mundial
entre quienes gustan del surf por la variedad e intensidad de sus
olas, es un lugar sencillo, con gente amigable, dedicada al turismo y
al comercio, y, por supuesto, a los deportes del mar. Hay infinidad de
albergues, hostales, y hoteles, incluso hay familias que han adecuado
parte de sus viviendas para brindar alojamiento a los turistas (lo que
también ocurre en Manglaralto), cuando la temporada así
lo demanda. El ritmo se vuelve frenético y vibrante cuando entra
la noche, con bares y restaurantes, y playeros por doquier, que disfrutan
de la vida relajada de este balneario. Admito que nunca antes había
pasado tantas horas recostado en una hamaca, con el atardecer y la suave
brisa del océano de fondo
Dos lugares llamaron mi atención, para hospedaje, en Montañita:
"Tabuba", bastante nuevo, moderno,
y con simpáticas habitaciones, convenientemente apartado del bullicio
nocturno y a pocos metros de la playa; y "Nativa Bambú", de Adriano y Lita, agradables cabañas
de estilo rústico ubicadas en la cima de una loma que regala una
envidiable panorámica del balneario, ideal para parejas y, por
supuesto, a todos quienes gusten del surf, la observación de aves,
y el contacto con la naturaleza.
Luego de haber pasado 3 noches en Montañita, y tras cogerle gusto
a esa forma de vida tan sosegada, fui a Monteverde, donde se encuentra
la oficina central de un proyecto de desarrollo de Turismo
Comunitario basado en ofrecer servicios de alojamiento en hospederías
familiares, integración y capacitación de los habitantes,
artesanos (en madera, bambú, paja toquilla, etc.), dueños
de comercios, tiendas y restaurantes, senderos ecológicos para
caminatas, etc. Ahí tuvieron el acierto y la cordialidad de presentarnos
todo su proyecto, y de llevarnos a conocer unos cuantos lugares que forman
parte del mismo, todo lo cual fue por demás interesante y digno
de visitar e impulsar, sobretodo por el deseo y entusiasmo que desbordan
los habitantes de Libertador Bolívar y de todas las villas
involucradas en éste proyecto en la Ruta del Sol.
Me gustó la idea de caminar desde Montañita hasta Olón,
para lo que pasamos por Baja Montañita, bordeando toda la
costa y sus resbalosos arrecifes. No era "temporada", estaba
medio nublado - aunque ello no impidió que me quemara un poco -,
casi no había bañistas, la brisa era moderada
todo
lo cual permitió que disfrutara más de la playa en general.
De pasada conocí el balneario de Olón y su Santuario
(impresionante vista desde el balcón posterior), para luego, tras
una última noche en Montañita, continuar a la playa de Puerto
Rico y visitar Alándaluz;
me gustaron mucho sus habitaciones y su fabulosa vista a las impresionantes
olas. También fui a conocer la Capilla de bambú,
a pocos minutos de camino Puerto Rico. Luego tomamos un bus a Puerto
López, donde conocí el Centro de Interpretación
del Parque Nacional Machalilla, desde donde uno puede enterarse
de la tremenda e interesante diversidad de actividades que pueden hacerse,
desde arqueología, hasta avistamiento de ballenas,
de junio a septiembre
, pasando, lógicamente, por el buceo
, la pesca deportiva
, el senderismo, etc. Llegué a Manta
al final de la tarde, exhausto, pero bastante contento
hubiera deseado
quedarme más tiempo en otras partes para conocer mejor; con todo,
se trata de un primer paso que sirve para dar luces de lo mucho que aún
hay por conocer en éste pequeño pero tan diverso y especial
país.
Al 6to día del viaje salí conocer un poco el puerto de Manta,
la 6ta ciudad más poblada del Ecuador; caminé desde la Playa
del Murciélago
hasta casi el Puerto mismo; me encontré con una ciudad que sigue
creciendo
sus habitantes, descomplicados, trabajadores, sus playas,
espectaculares, su infraestructura hotelera, variada; me llamó
la atención la Hacienda
San Antonio. De regreso a Guayaquil - donde me quedé
dos noches - tomé un bus de Reina del Camino; por mucho, el mejor
que tomé en todo mi viaje.
El lunes 4 de Diciembre continué mi recorrido, ésta vez
tomé rumbo a Zaruma (1150 metros sobre el
nivel del mar, aproximadamente), en la provincia de El
Oro, donde llegué entrada la noche, tras unas cinco horas de
viaje; con mucha amabilidad me recibió doña Mariela Feijoo,
quien se preocupó no sólo en atenderme en todo momento,
sino de conseguir quien me llevara a conocer los alrededores. A la mañana
siguiente don David Zúñiga
fue mi guía.
Zaruma, ciudad tranquila y de mucha historia, fue fundada por los
españoles en el siglo XVI. Visitamos algunos miradores desde donde
es posible apreciar increíbles panorámicas, así como
el centro de ésta pequeña pero briosa ciudad, lleno de casas
antiguas bien conservadas, modesta propuesta hotelera, gente amable, e
interesante gastronomía, sobretodo un delicioso café. También
conocí, en El Sexmo, una de las minas de oro, donde
me explicaron la historia de su explotación en ésta zona,
así como todo el proceso de extracción, técnicas,
herramientas; pude ver el finísimo polvillo de éste mineral...
Más tarde ése día me llevaron a Portovelo
(650 m.s.n.m., aproximadamente), pequeña pero pintoresca población
con "el estadio más caro del mundo" por el yacimiento
de oro que, se dice, oculta en su suelo. Conocí el Museo Mineralógico
de Magner Turner, con un vastísimo inventario de piedras, fósiles,
utensilios, y una réplica de una mina en sus diferentes etapas.
En general, el ambiente en Zaruma es tan tranquilo, su gente tan amistosa,
que provoca quedarse más tiempo, o volver
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Parque
de Recreación "Jipiro" - Loja
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La siguiente
parada fue la tierra de los Saraguros, la ciudad de Loja, cuyo nombre proviene del árabe
y significa "protectora", de ahí el por qué
se la conoce también como la "Centinela del Sur".
Me habían advertido no sólo que el camino es largo,
sinuoso, y por tanto bastante cansado, sino que la vía en sí
no está en buen estado, así que opté por tomar
una pastilla para el mareo
que literalmente me tumbó,
pues no sentí el viaje, desperté cuando estábamos
entrando a Loja, y pocos minutos después estaba en el hotel,
para volver a salir, casi de inmediato, hacia el mercado, que distaba
apenas unos pasos, para probar el plato típico de la región,
la "sesina". Después de almorzar caminamos
un poco por la Plaza de la Independencia, donde se levanta la Torre
de San Sebastián, y recorrimos parte del bien conservado y
colorido Centro Histórico de la ciudad. |
Me
llamó la atención su orden y limpieza, y el impecable
cuidado de sus plazas e iglesias. Una modesta e interesante Catedral,
reconstruida en el siglo XIX, oferta hotelera diversa, excelente servicio
de información turística, buen sistema de transporte.
Rodeada por los ríos Malacatos y Zamora, Loja ofrece una interesante
variedad de atractivos
Están, por ejemplo, el Parque
de Recreación "Jipiro", de 10 hectáreas
de extensión, que ofrece réplicas, a pequeña
escala, de algunos de los estilos arquitectónicos más
representativos del mundo, a cuyo interior se ha distribuido variedad
de servicios, incluyendo un muelle de estilo Oriental donde se puede
alquilar un botecito. El Parque Lineal y Zoológico "Orillas
del Zamora", de 13 hectáreas de extensión,
con un simpático jardín botánico e interesantes
áreas, también merece visitarse. Faltó tiempo
para visitar la afamada "Puerta de la Ciudad", y alguno
de los múltiples miradores en los puntos altos de ésta
atractiva urbe, entre otros de los atractivos de Loja. |

Zoológico
"Orillas del Zamora"
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Tras
visitar bastante panorámicamente estos lugares, tomamos rumbo al
Valle Sagrado de Vilcabamba, donde se detectó que sus habitantes
son inmunes a ciertas enfermedades, aunque se desconoce a qué se
debe esto, exactamente - quizás una combinación de factores,
como el clima, la altitud, su privilegiada ubicación geográfica,
la alimentación sana, el trabajo del campo, la tranquilidad que
se respira, la pureza de sus aguas -, de ahí el por qué
Vilcabamba empezó a ser conocido como el "Valle de la Longevidad".
Tuve la oportunidad de conocer el increíble hotel de Carol
Rosin, amabilísima norteamericana que se
estableció en éste mágico valle hace algunos años,
y propietaria de, a mi criterio, el mejor hotel de la zona y probablemente
del país, con magnífica infraestructura, deliciosa comida,
excelente atención, interesantes detalles no solo arquitectónicos
y decorativos sino de la "vibra" que se percibe y que invita
al visitante a relajarse, a disfrutar de cada ambiente, de sus servicios
(masajes, terapias, piscinas) e instalaciones (salón de conferencias,
restaurante, y lógicamente de hospedaje).
En Vilcabamba fue la primera vez que tomé una cabalgata larga (unas
4 horas) en un caballo "arisco" para conocer una simpática
cascada, mas valió la pena porque gracias a aquello retocé
en el jacuzzi por un par de horas también, adolorido a más
no poder. En verdad disfruté mucho la comida en Vilcabamba, así
como su saludable agua de horchata, del pan horneado ahí mismo,
en fin...
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Posteriormente
continuamos a Sígsig, donde don Florencio Galarza
y doña Eva Coello nos abrieron las puertas de su hogar para
recibirnos; visitamos el Centro de acopio de artesanías en
paja toquilla, mismo que se ha desarrollado mucho en los últimos
años, al punto que lo que ahí producen se envía
casi en un 100% al exterior, sobretodo a Europa; también
hicimos una muy agradable y amena caminata a la playa de Zhineate
(a la que me he referido en otro artículo),
ahora dotada de senderos, puentes, cabañas, mesas y espacios
para picnic y demás actividades recreativas familiares.
Dada su proximidad, el siguiente
punto a visitar fue la ciudad "Atenas del Ecuador", Cuenca,
con su siempre impecable Parque Abdón Calderón, sus
Catedrales, la colorida Plaza de El Carmen de la Asunción,
y el moderno y completo Museo del Banco Central. |

Plaza
de El Carmen de la Asunción - Cuenca
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Luego continuamos a Riobamba, la "Sultana de los Andes",
tierra de los puruháes, a 2754 m.s.n.m.. Inevitablemente recordé el Refugio de Montaña "La
Estación" de Rodrigo Donoso en Urbina, a pocos minutos
de Riobamba; el nombre de ésa hospedería se debe no sólo
al hecho que su propietario ha recolectado unos pocos artículos
relativos a la actividad ferrocarrilera (un telégrafo, una lámpara
de señales, incluso equipo de montaña de antaño,
entre otras cosas) sino porque, de hecho, el lugar fue, en su momento,
una estación del tren que unía Costa y Sierra. Lugar tranquilo
y propicio para la aclimatación, rodeado de pinos que, con la a
veces intensa y fría brisa del vecino coloso Chimborazo,
obsequian al visitante un murmullo inusitado, seguido del suave aroma
a eucalipto; lógicamente no pueden faltar los animales (llamas,
vacas, gallinas, un burrito). En aquella ocasión, entre un tibio
e infaltable canelazo y otro, platicábamos de muchas cosas,
como de la posibilidad de avistar Guayaquil desde Puñai,
a 3900 m.s.n.m, localidad ubicada entre Chunchi y Huigra... También
tuvimos oportunidad de hacer una breve visita al mercado de Quero
y a unos compadres de Rodrigo en Mocha, donde la conversación
y las anécdotas fueron aún más variadas y divertidas...
incluso conocimos una cuyera, así como una modesta colección
de vestigios arqueológicos encontrados en sus tierras...
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Parque
Central - Guano
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Riobamba
fue punto de partida para visitar las villas de Guano y Salinas.
Guano, orgulloso Cantón de la provincia de Chimborazo,
a tan sólo 8 Km al Norte de Riobamba, con una altura promedio
de 2500 m.s.n.m., aproximadamente, es reconocido por la excelente
calidad de las alfombras que ahí se elaboran y se envían,
sobretodo, al exterior, donde, curiosamente, se aprecia más
éste arte.
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Ruinas
de la Iglesia "La Asunción"
Bóveda donde se encontró al fraile Franciscano increíblemente
momificado de forma natural.
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Tuve
la oportunidad de conocer uno de los talleres que aún se dedican
a ésta actividad a la manera tradicional, resultándome
increíble la habilidad, laboriosidad e ingenio de éstos
esforzados artesanos. También conocí el nuevo Museo
de la Ciudad, ubicado justo detrás de las Ruinas de la Iglesia
"La Asunción" que datara del siglo XVI y donde, en
1950, tras un terremoto y luego de remover los escombros del templo,
se descubrieron los restos, increíblemente momificados
de forma natural, de quien se ha determinado, tras una serie de estudios,
fue fraile Franciscano Lázaro de Santofimia, que puede
ser visitado en su urna en el referido Museo. Otro lugar que merece
visitarse es la Colina de Lluishi, en cuya cumbre puede apreciarse,
cuando el clima lo permite, una fabulosa vista de los volcanes y montañas
circundantes, a más de una interesante serie de monolitos tallados
en piedra a mediados del siglo XX y que están dispuestos en
el camino a la cima. |

Momia
de Lázaro de Santofimia en el Museo de la Ciudad - Guano
foto/
postal cortesía iTur
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Monolito
de piedra - Colina de Lluishi
foto/ postal cortesía
iTur
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Guano ofrece también, en su gastronomía, la "chicha
huevona", y las "cholas", delicado pan relleno
de dulce.
En
éste punto el viaje se vio interrumpido, entre otras cosas, debido
al mal clima que empezaba a experimentarse en la región Sierra
del país y, al considerarlo no oportuno, opté, muy a mi
pesar, por suspender el recorrido, quedándome aún muchísimos
lugares que recorrer, pero que seguro formarán parte de un nuevo
viaje...
Es así que, 19 días (viernes 15 de Diciembre) después
de mi salida de Quito, terminó - "oficialmente" también
- mi periplo, con un viaje fugaz de Riobamba a Quito para atender ciertos
asuntos y posteriormente tomar un vuelo de regreso a Guayaquil donde estuve
arribando poco después de media tarde y reencontrarme con mi familia
y pasar con ellos 18 días más, hasta pasar las festividades
de Navidad, Año Nuevo, y el cumpleaños de mi tía,
luego de lo cual retornaría a Quito, y con ello a la cotidianidad
y cierta nostalgia, mas con todo el ánimo para emprender y concretar
muchas cosas.
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