Pasadas las dos de
la tarde, atravesamos el redondel de Esmeraldas que conduce al
Aeropuerto o a la ciudad del mismo nombre; mientras, continuamos a Atacames.
Esmeraldas denotaba su ritmo y pujanza características.
La carretera había sido, hasta el momento, excelente, lo que sin
duda ayudó que el viaje fuera tranquilo; mas cuando salimos a Atacames
la vía estaba bastante irregular, debido a trabajos de ampliación
y relleno que esperamos culminen pronto. Mientras continuábamos
el descenso de Esmeraldas a Atacames (vía que continúa
a Muisne, Pedernales, etc.), pasamos -a lo lejos- por la
Refinería de Combustibles, la población de Tonsupa,
y en éste punto la vista fue espectacular: La playa, los
bañistas, las construcciones urbanísticas y de turismo,
el verde y extensísimo bosque circundante, que recordaban
el por qué a ésta provincia también se la conoce
como "La Provincia Verde". Fue entonces que vi, a mano
derecha, el letrero que indicaba el camino de ingreso al Hotel Torino,
pero opté por no bajarme ahí, sino continuar unos minutos
más adelante, hasta Atacames, y tomar uno de los famosos
"taxis ecológicos": Bicicletas (las hay a motor
también, para distancias mayores) a las que los lugareños
han adaptado un cajón con asientos para transportar pasajeros,
y una canasta para algo de equipaje o carga.
Al llegar al
Hotel, Marisol, (esposa de Oliver, nacida en Tena - Ecuador),
me dio la bienvenida, y de inmediato Manuel me condujo a mi habitación:
El espacio, amplio, impecable, sobriamente decorado, con elementos
de madera labrada y muebles modernos, televisor y aire
acondicionado, y una magnífica vista a la playa,
a menos de 150 metros de distancia; el baño, amplio e impecable
también, con agua caliente todo el tiempo, invitaba
a una relajante ducha después de menuda jornada de 7 horas
exactas de viaje hasta llegar. Organicé las pocas cosas que
había llevado (no se necesita de mucho cuando se está
en la Costa), y de inmediato bajé a la Recepción,
donde me recibió el afable y jovial Oliver, de ascendencia
Alemán-Italiana, copropietario y administrador del Hotel
Torino. En compañía de su socio Italiano, Bruno,
y bajo la curiosa y adormilada mirada de Thor, un manso pastor alemán,
hicimos un recorrido por las novísimas instalaciones: La estancia
principal, con una pequeña sala de estar, un amplio restaurante,
todo en llamativos, alegres e intensos colores, y un patio interior
cubierto de enredaderas y flores, con una gran parrilla para
asar carnes y pescados, actividad especialmente ofrecida para grupos.
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Todo el Hotel tiene
capacidad para alojar unas 50 personas, aproximadamente, siendo su orientación
principal los grupos, familias, y todos aquellos viajeros, aventureros,
y personas que busquen un lugar tranquilo y diferente.
Las amplias habitaciones del ala posterior, cómodas, bien equipadas
y acertadamente decoradas, algunas, incluso, con tentadoras hamacas;
la piscina, de temperatura agradable, y sus áreas para asolearse;
el jacuzzi, y las bodegas de los implementos para las actividades
de aventura que se ofrecen: ciclismo y kayak; cuentan con
remolque propio para llevar las bicicletas y todos los aditamentos de
seguridad necesarios para que le paseo sea seguro y agradable para los
viajeros. Los guías para éstas actividades son, además
de excelentes profesionales en su área, amantes y fervientes practicantes
del deporte. También es posible hacer cabalgatas por la
playa o por circuitos un poco más alejados, dependiendo
del nivel de intensidad y aventura que se desee. Zonas de impresionantes
Yacimientos Arqueológicos como "La Tolita",
zonas de Manglares Tropicales, como "El Majagual",
considerados de los más altos, zonas selváticas,
entre otros destinos y actividades, son también ofertados por el
personal del Hotel Torino, quienes no sólo se preocupan
que los huéspedes estén cómodos y a gusto, sino de
proveerles de una variada gama de tours y programas turísticos,
lo que hace de éste lugar un Hotel completo en su infraestructura,
atención y servicios adicionales. Tanto para el hospedaje como
para los tours que se ofrecen, las tarifas son muy convenientes y razonables;
hay actividades para todos los gustos, intensidades, y grados de dificultad...
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La actividad
a la que más realce quiere dársele es el buceo,
la fotografía y observación de la riqueza submarina
de las playas de Esmeraldas (por Punta Galeras, Portete,
y otras) que, con el transporte terrestre y fluvial adecuados, recorren
para ofrecer la más increíble y fascinante de las aventuras
que la naturaleza puede brindar.
Para ello, el Hotel Torino cuenta con embarcaciones de diferente
capacidad, convenientemente equipadas y adecuadas para la actividad
requerida; también cuenta con el equipo necesario (trajes,
tanques, pesas, máscaras, aletas), así como compresores
para garantizar la calidad del aire a emplear, y acceso a una cámara
hiperbárica, de ser necesario. Ésta actividad
es la pasión de Oliver, quien constantemente busca nuevos
puntos para visitar y, de hecho, muchos de los lugares que ofrece
ni siquiera aparecen en los mapas, e incluso ha tenido que ponerles
sus propios nombres para identificarlos, lo que hace de ésta
una actividad aún más emocionante, pues son destinos
que no han sido explotados en demasía por un turismo intenso,
lo que ayuda a mantener el entorno intacto.
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Se
espera, dentro de poco, convertir a éste en un Resort dedicado
al buceo; se trabaja, además, tanto en la preservación
de la flora y fauna marinas, como en la educación de los pobladores
y de los pescadores artesanales para crear conciencia de conservación
y cuidado medioambiental. El Hotel ha sido, incluso, anfitrión
de un programa de televisión, que ha dedicado 3 capítulos
consecutivos para mostrar sus atractivos...
Después de tan prolija
descripción de los servicios y actividades que se pueden realizar
en el Hotel Torino y sus alrededores, pasamos a la oficina principal,
donde continuamos conversando, mientras revisábamos mapas de la
zona e interesantes fotografías submarinas (una que llamó
particularmente mi atención fue la de un curioso pez llamado "Moorish
Idol", que es posible ver por ésas playas). La observación
de aves también es posible en ésta región, de hecho
bastó con escuchar (y ver, desde uno de los balcones del Hotel)
a la multitud de cantos que provenían de una plantación
cercana: Diminutas aves se agolpaban entre los arbustos para despedir
al sol, e igual ocurre cada mañana, lo que resulta por demás
agradable para despertarse, junto al insistente y dominante cantar del
gallo... Las playas de Esmeraldas también son visitadas,
en temporada, por ballenas, que brindan un espectáculo sin
igual, y que es posible avistar, en un tour diferente y muy relajante.
Empezaba a oscurecer,
y con ello la cena. Sebastián, joven pasante alemán que
está realizando prácticas en la cocina del Hotel, nos sorprendió
con unos deliciosos camarones de mar, aritos de calamar,
patatas fritas y ensalada de vegetales. La sobremesa transcurrió
entre bromas y anécdotas, siempre en un ambiente de cordialidad.
Luego, exhausto como estaba, me retiré a la habitación...
Para mi sorpresa, dormí 12 horas (¡!)...
Completamente repuesto
y después de desayunar, dispusimos los kayaks y tomamos rumbo a
Súa, a pocos minutos de distancia. En la playa, pocos visitantes,
unos cuantos pescadores, y toda la arena, el mar, el sol, y las aves de
la "Isla de los Pájaros" -el objetivo del paseo-,
a nuestra disposición. Dispusimos los equipos (salvavidas, asientos,
remos), y después de una breve explicación, nos adentramos
al mar, sorteando algunas atrevidas olas. Es muy difícil describir
con palabras el panorama: Multitud de aves, entre fragatas, piqueros,
pelícanos y otros, sobrevolando a decenas de metros sobre
nuestras cabezas, realizando intrincadas piruetas, precipitándose
a pescar, o arremolinándose en las elevadas formaciones rocosas
de la isla. Rodeamos la isla bajo la atenta y curiosa mirada de un grupo
de piqueros de patas azules, y nos detuvimos a disfrutar de tan
prodigioso espectáculo, mientras nos asoleábamos tranquila
y despreocupadamente (cosa de que después lamenté, por haber
olvidado el bloqueador).
Volvimos a la playa, y pasamos un buen rato en una de las cabañas
dispuestas a lo largo de la misma, donde se puede degustar variedad de
bebidas, además de la magnífica vista. Emprendimos el retorno
entrada la tarde, y después de un rápido y muy agradable
chapuzón en la piscina del Hotel, fui a la habitación a
tomar un baño, para luego bajar a almorzar; Oliver preparó
"carbonada", que todos devoramos, luego de lo cual me
retiré a descansar por el resto de la tarde, satisfecho de las
actividades realizadas.
Por la noche, Sebastián nos ofreció "Pargo al horno",
delicioso pescado con exquisito y delicado aroma, todo acompañado
con un buen vino blanco...
Casi lamentaba tener
que alistarme para el retorno al día siguiente, pues a decir verdad
es difícil dejar la paz y regocijo que se experimenta en éste
Hotel, así como la atención personalizada y esmeradísima
de todos quienes ahí laboran. Ésa mañana demoré
poco más del doble de lo habitual en vestirme, por el ardor producto
del asoleo descuidado. Permanecí algunos minutos mirando el paisaje
desde la ventana de la habitación, antes de bajar a despedirme
y agradecer por todas las atenciones brindadas. El mismo Oliver me llevó
de regreso a Atacames, desde donde retornaría a al Capital.
El viaje fue largo, pero nuevamente el clima nos brindó su mejor
sonrisa para deleitarnos con los más variados parajes y volver
de la Costa a la Montañosa Serranía Ecuatoriana,
hasta pasar, nuevamente, por Nanegalito, Calacalí,
Mitad del Mundo...
Con ésta visita
quedé por demás impresionado de la diversidad de actividades
que pueden realizarse en éste destino. Para quienes gustan viajar
en vehículo, bien vale la pena, por los cambios de paisajes que
se pueden apreciar. Desde el aire, cuando el avión empieza a descender,
la vista también es interesante (ésto lo recuerdo de una
visita previa que hice a Tachina, a la ciudad de Esmeraldas,
y unas pocas playas cercanas, unos años antes), aunque de momento
éstos vuelos no son tan frecuentes; sin embargo, se espera que
en el futuro cercano éstos se incrementen, sobretodo con aquellos
que provienen desde la Frontera Norte.
Proyectos hay muchos, y bien habría que incentivarlos, para así
incrementar el turismo a ésta verde e inolvidable provincia, que
se puede visitar, sin problemas, en cualquier época del año,
por su siempre favorable clima.
Volcán
Guagua Pichincha: escalada deportiva libre en las paredes
de roca.
"Entre pétalos
e historia": Hacienda La Compañía, simplemente
única.
Hotel
Torino: Resort de buceo, adrenalina
y aventura en Tonsupa, Esmeraldas.
"Ecuador, tierra
de volcanes": cabalgata en los alrededores del Rumiñahui.
Reserva
Bellavista: un paraíso de orquídeas,
colibríes y naturaleza.
Camino a los Lagos:
visitando San Pablo del Lago.
Viaje al
fin del mundo: de El Cajas a Sígsig.
En el Cotopaxi, casi sin aliento:
una experiencia inolvidable en éste imponente volcán nevado.
Bosque Nublado de Mindo: una de
las más grandes reservas de aves de Ecuador.
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